La violencia sexual a lo largo de la historia.

POR LIC. EMIRÉ NEGRÓN MIRANDA

A lo largo del tiempo, a la mujer se le ha considerado el sexo débil por el simple hecho de tener la capacidad de procrear, ya que al momento de estar embarazadas se les percibe en una situación de vulnerabilidad.
Durante el transcurso de los años esta manera de ver a la mujer se ha mantenido, a pesar de que ha habido una notable evolución. La lucha feminista comenzó hace muchos años con el fin de crear un ambiente de igualdad en ambos sexos, lo cual solo podría ser obtenida por medio del cambio de mentalidad de las personas que mantienen una perspectiva conservadora, es decir, que violentan en todos los sentidos, ya sea física, psicológica, emocional, simbólica o socialmente a la mujer. Gracias a este movimiento, se ha logrado la obtención de derechos que únicamente el sexo opuesto tenia permitido tener y que no se consideraban necesarias para las mujeres.
Las formas de violencia hacia la mujer han cambiado. Antiguamente, la mujer era sometida por el hombre a una violencia domestica, sin embargo, gracias al empoderamiento femenino la mujer comenzó a tener la valentía para rebelarse antes estos actos.
Ahora en la actualidad, se ha iniciado la violencia sexual como la forma mas frecuente de agresión hacia la mujer.
La violencia sexual se presenta de diversas formas, La Organización Mundial de la Salud, define la violencia sexual como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y lugar de trabajo”
Cualquiera que sean las fosas que denigren y maltraten a la mujer, sobre todo por un deseo sexual materializando su cuerpo y devaluando su ser.
Cuando se presentan este tipo de situaciones, la mayoría de las veces, las víctimas sienten miedo de ser juzgadas o expuestas por lo que normalmente no denuncian estos actos, quedando impunes, permitiendo de esta forma que la violencia sexual se siga presentando cada vez mas.Por otro lado, las víctimas que tienen  el valor de alzar la voz y que sienten el hartazgo de vivir con miedo son muchas veces revictimizadas y la sociedad se niega a creerle o hacerse cargo de lo que el mismo sistema ha perpetuado por mucho tiempo.
¿Por qué no podemos vivir seguras ni en nuestras propias casa? ¿Por qué tampoco poder ir a la escuela sin ser acosadas por nuestros maestros y compañeros de clase? ¿Por qué vivir sin miedo es un privilegio al cual no tenemos acceso?; todo esto es causa de una cultura que poner al hombre como un ser superior a la mujer y que lo hace sentir con una atribución de faltarle el respeto a la mujer como un acto de demostrar su masculinidad hegemónica, un ejemplo de esto es el acoso callejero, el hombre muchas veces sabe que la mujer no va a acceder a sus insinuaciones y faltas de respeto, simplemente es una manera de ejercer poder y de intimidarla, y en cambio para la mujer puede ser un trauma y un dolor muchas veces irreparable.Es necesario erradicar desde los pequeño signos y actos contra la mujer, para que no se reincida la violencia cada vez más hasta llegar al punto de atentar contra la vida solo para satisfacer un deseo sexual.
Es sumamente alarmante saber qué vivimos en una sociedad que alimenta y normaliza la cultura de acoso sexual que enseña a las mujeres a cuidarse en vez de enseñarles a los hombres a no acosar, violar o atentar en contra de la integridad de las mujeres.
La importancia que los hombres se eduquen y se hagan responsables de romper y desaprender toda una cultura establecida.

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